viernes, 8 de junio de 2012

ÉXTASIS

Dos días de arrastre. Esta difícil. La música me endereza. La clase de guitarra se atraviesa a media tarde, se desliza como si nada, bien sutil, leve. Cuando me doy cuenta ya estoy enfrascada entre cuerdas y tiempos, en pisadas. Luego pasé por un encargo a mixup, y letal se apareció Amnesiac en el estante de los vinilos. Hace mucho regalé mi book donde venia el primer CD que tuve de Radiohead [me arrepiento, 'el arrepentimiento existe desde antes de la creación del mundo. Es la más alta expresión de la libertad del ser humano y una especia de concretizaron humana de lo divino.' Adin Steinsaltz]. Tardes enteras se transcurrieron escuchándolo. Hacia un esfuerzo inmenso por no abandonarlo y entregarme a otros discos mas facilitos. No se cuanto esfuerzo tuve que liberar para sobrevivir hasta hoy. Mis caóticos veintes y mis treinta y tantos son vestigios de mi resistencia. Hace unos minutos acabe de escuchar el álbum a 33 rpm y mientras la estática de la aguja sobre el vinilo anunciaba la culminación de la reproducción tuve la aparición del éxtasis: este disco representa mis batallas ganadas. No se explicarlo, pero estas ceremonias solitarias nocturnas son lo mas sagrado que existe en mi vida: me desmorono el universo, destejo la cobija, espero. Soy una mujer sentada viendo hacia adelante y con esfuerzos pretendo nada de nadie y escribir unos tantos poemas gruñones para dejar un ocurre sideral sin testigos.

duermevela

sobre el lecho
la ola de ventolera
seca mi humedad
que tus manos
refrescan

sábado, 5 de mayo de 2012

HECATOMBE

Oír un recital es algo que encuentro de lo más estimulante. En esta ocasión equilibré toda la feliz energía que me generó Radiohead con un mal karma aeronáutico en mi traslado de regreso a Monterrey, única desventaja de vivir en mi querida ciudad musicalmente distorsionada y sin audiencia suficiente para hacer negocio con una fecha de la gira mundial de mi banda favorita. Los que hemos visto la película Eraserhead de David Lynch, tal vez le demos un sentido diferente al nombre de la banda. Cuando pienso en el músico Jonny Greenwood, es determinante hacerlo en alguien con mi misma edad y el mundo interior muy activo. Sólo lo había oído ejecutar una vez y no he olvidado la experiencia del primer encuentro épico. The King of Limbs es un álbum que me gustó desde la primera reproducción que le hice. Me encontraba en un buen momento y me apareció poesía entre los sonidos que escuchaba. En mi opinión subjetiva es una fuerza diferente la que proyecta el álbum, sobre todo si consideramos que la última entrega de estudio cerró con la que es mi canción preferida de In Rainbows: Videotape. Me he interesado en el trance como estado emocional y en el concierto me sucedió cuando tocaron Everything In It's Right Place. ¿Es posible que exista una sola y única persona quien pueda ponerme en trance con su fuerza? ¿Qué es lo que yo estoy explorando que pueda impactarlos así? ¿Lograré llevar a alguien hacia ese estado hipnótico? Tengo los tobillos destrozados de los brincos, los escalones de las estaciones del metro, de las turbulencias a miles de pies de altura. La vida te otorga al azar estimulantes en presentación de personas, unas te acarician, otras te rasguñan, otras te ignoran, otras te acompañan. Últimamente he decidido querer a los que me quieren en un desasosiego barato que me permita un respiro antes de volver a meter la cabeza al agua. ¿Quién es el amor para mí? Lo pienso y lo pienso acostada sobre el nuevo edredón, de una tersura envolvente. ¿Todo está en su lugar? Una verdadera razón de peso para tener esta iPad [bautizada como Guerrilla] es escribir y escribir en su aplicación de Pages, mientras espero que ocurra una hecatombe.

martes, 3 de abril de 2012

BORGES ENAMORADO



'Borges cortejó a Estela del Canto durante un par de años, en los que, dijo ella, "el me amaba y yo le tenía afecto"... En el verano de 1945, él le contó que quería escribir un cuento sobre un lugar que fuera "todos los lugares de mundo", y que quería dedicarle ese cuento. Dos o tres días después trajo a casa de ella un pequeño paquete que, dijo, contenía el Aleph. Canto lo abrió. Dentro había un pequeño caleidoscopio, que el hijo de cuatro años de la sirvienta rompió de inmediato.

La historia del Aleph avanzó a la par del enamoramiento de Borges con Canto. Le escribió en ingles, en una postal:

La propia Estela traduce el texto así:

Estoy en Buenos Aires, te veré esta noche, te veré mañana, sé que seremos felices juntos (felices, deslizándonos y a veces sin palabras y gloriosamente tontos), y ya siento el dolor corporal de estar separado de ti por ríos, por ciudades, por matas de hierba, por circunstancias, por los días y las noches.

Éstas son, lo prometo, las últimas líneas que me permitiré en este sentido; no volveré a entregarme a la piedad por mí mismo. Querido amor, te amo: te deseo toda la dicha; un vasto, complejo, entretejido futuro de felicidad yace ante nosotros. Escribo como algún horrible poeta prosista; no me atrevo a releer esta lamentable tarjeta postal. Estela. Estela Canto, cuando leas esto estaré terminando el cuento que te prometí, el primero de una larga serie.

Tuyo,
Georgie'

["El cuento sobre el lugar que es todos los lugares" es El Aleph. El manuscrito, con una dedicatoria escrita en la última página, lo vendió Canto en Sotheby's en más de veintisiete mi dólares en 1985.]

MANGUEL, Alberto. Lecturas sobre la lectura. Oceano Travesía. Editorial Oceano de México, S.A. de C.V. México, 2011. p.p. 87, 88, 89.

http://elpais.com/diario/1985/05/12/cultura/484696808_850215.html

jueves, 9 de febrero de 2012

MIRA EL FUEGO


Leo se sube a mi auto y me dice que se murió Luis Alberto. Menos mal que me entere por él. No hubiera soportado la noticia leyéndola en la red. Al flaco no le gustaba despertar fanatismos: 'los músicos también son tipos', acabo de leerlo en una de tantas notas digitales que están circulando. Lo que pasa es que tal vez no tenia una idea precisa sobre el tamaño de su fuerza, tal y como la percibimos los que hoy tenemos el corazón doliente por su reciente inexistencia. En el mundito en el que vivimos ahora, una persona como Luis Alberto es un milagro. Y hablo sin conocerle mas que a través de su obra, irrepetible en mi modesta opinión. Un día de aquellos en los que me encontraba en la fúrica ciudad de Buenos Aires grabe en mi lap top algunos álbumes de Pescado Rabioso, Spinetta-Aznar y Spinetta Jade que me encontré en un estante de la Bati. Nunca imagine que viajaría tan lejos con ellos. Sobre todo con Artaud, cuyo misterio cayo sobre mí. He escuchado con oídos nuevos ese álbum cada vez que lo reproduzco. Tiene algo. No me lo explico. Ni lo quiero saber. Es simplemente algo que me une con todo y a la vez me separa. Es poesía. Exploración, búsqueda. Y encuentro. Me gusta pensar que yo no formaba parte de este Universo y esas canciones ya había nacido y crecían. Ya es imposible oírlo en directo, y me siento afecta por esto. Anoche tuve un sueño fantástico, de una nitidez absoluta, el cual veo ahora como un presagio de la muerte de Spinetta. A veces no llegamos a donde queremos. Yo no podré oírle tocar ni en BsAs ni en ningún otro lado. Puedo imaginar la soledad que tiene su guitarra desde la última vez que la abordó. Y ahora a seguir viviendo sin tu amor. No exagero, me siento atrapada aquí. No me gusta el mundo tan difuso. La neblina. La niebla. La niebla en la atmósfera. Neblina en la vista. Nebuloso el momento. Dos organismos cercanos en el cosmos. [Arbol. Luz. Aproximación. Mirada. Nube. Fin. Sol. Amigo. Cielo. Corazón. Rayo. Sed. Temor.] Te ha pasado que alguien te ocupa sin darte cuenta, sin usar tu espacio? Que tengo? Te hallaré en mi. Mañana.

Gracias, por este furor.
Y me encendí,
por ti.

sábado, 14 de enero de 2012

LA PIEL QUE HABITO


Es emocionante ir al cine a la proyección del mas reciente filme de mi director favorito. Sobre todo si he estado esperando el momento por mucho tiempo. El 25 de diciembre fui a la primera función de La Piel Que Habito de Pedro Almodóvar. Desperté alrededor de las nueve de la mañana y lo primero que pensé fue ir hacia el cine mientras la ciudad estaba suspendida en la resaca de la Nochebuena. Así que maneje por calles vacías, el síntoma de que estaba en camino a una experiencia particular. Cuando parece que no sucede nada, esta a punto de pasar algo. Me gusta ir al cine sola porque así puedo estar a mi aire, sobre todo en películas especiales. Esta era sin duda una película de esas que prefiero no ver con alguien, al menos la primera vez [aunque agradezco a Ó su intento de verla conmigo y a todas las demás personas que me quisieron acompañar para que no vaya sola al cine]. Llegué al centro comercial y mi auto era casi el único que ocupaba un cajón del estacionamiento subterráneo. Me vendieron el primer boleto del día y con una botella con agua en la mano me dirigí a la sala. No había nadie. Me senté hasta la última fila de butacas, en el centro. Nadie mas entró. Salí hasta que se terminó el rollo con los créditos. Me gusta ver los créditos de las películas porque siempre tienen algún detalle revelador, como el que Pedro le agradezca a Louise Bourgeois haber salvado a su protagonista, lo que me llevo a pensar en las personas que me ha salvado a mí. La escena final es perturbadora, pienso que le complacerá a Ó que se cumpla una de sus máximas respecto a los filmes, aunque deteste tan entusiasmado toda la obra de la señora Almodóvar. Me embriaga el aura de las entregas de Pedro, los libros que leen sus personajes, la música que escuchan, la ropa que llevan, las palabras que dicen, los interiores que habitan, los viajes que hacen, las crisis que atraviesan tan espectacular e inmaculadamente porque si lo hicieran en serio no podrían: si a Pepi un policía le roba su virgo para que no tenga consecuencias por cultivar cannabis en macetas en la ventana de su piso, se venga preparándole una paliza ejecutada por los integrantes de la banda pop de su mejor amiga, la sádica Bom, y persuadiendo a Luci, la esposa masoquista del violador, de hacerse su groupie y abandonarlo. La Piel Que Habito es menos escandalosa que Pepi, Luci, Bom y las chicas del montón, es deliberadamente pulida y trabajada. El guión no me hechizó como ya me ha pasado, solo en algunos breves momentos. Pero no lo reprocho, porque no puedo ser objetiva respecto a la película, soy una fan masoquista, lo acepto y lo disfruto, esa es la piel que habito. Soy parte del cosmos de todas esas historias que Pedro ha contado. Siento que yo estoy ahí dentro, de espectadora inconsciente de lo que sucede en el universo artificioso que construye, que apareceré en alguna toma al borde de un ataque de nervios, que me quiero vengar de lo que me han hecho con un gazpacho atestado de somníferos, que ruego por atención, que toco la guitarra como Bom, que soy una sobreviviente del mundo como Vera, este que vivo yo, tan descolorido. Hay solo dos hombres que son capaces de colorear la vida y que me estremecen, uno de ellos es Pedro. Yo quiero estar con Pedro, yo estoy con él, mientras veo las hojas de la palmera moverse por el viento, sentada en el tapete rojo, escribiendo en el ordenador después de meses de no hacerlo para mí, o para nosotros.

Feliz Navidad. Feliz habitar.