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lunes, 9 de agosto de 2010

TEORIAS DE ARQUITECTURA

Hoy a las 7:50 a.m. inició mi curso de Teorías de Arquitectura en la UANL. Después de un trámite tengo el privilegio de enseñar en mi alma mater, a donde quería llegar. En la primera sesión planté mi hipótesis de que Orhan Pamuk es uno de los pensadores de arquitectura más destacados hoy. Principalmente porque lee y escribe arquitectura en su literatura. No hace edificios -como Rem Koolhaas o Tadao Ando- aunque tiene iniciada una formación académica en la disciplina, pero concreta en sus novelas y textos el fin principal de la teoría arquitectónica que es la reflexión sin fines prácticos, lo cual es nuestro tiempo es casi inexistente. Les pedí a mis alumnos que me respondieran la pregunta que él mismo se hizo y se respondió en un ensayo de Other Colors: ¿Por qué no llegarían a ser arquitectos? Me gustaría que fueran conscientes de esto y se lo cuestionaran. Uno de ellos contesto inmediatamente que por dinero. Por dinero dejaría de ser arquitecto. Otro desgrapó una hoja de un juego de copias de una introducción de Christof Thoenes y me la entregó para que leyera lo que él estaba leyendo: una reflexión sobre Arquitectura y Literatura. Me declaré arquitecta-escritora, y lectora. Así que el primer diagnóstico lo haré el próximo viernes: ¿qué tratados de arquitectura has leído? ¿Con quien has tenido un diálogo arquitectónico? Sugerí empezar con Estambul, como lectura de noche, antes de dormir. Es cósmico. Bienvenidos mis primeros 29 alumnos y mi aprendiz. Yo dejaría de ser arquitecta por escribir.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

LA ARQUITECTURA COMO EL AMOR ES FRUSTRANTE

Mi casa de la infancia era blanca y en esquina. En ella había un roperito de madera en donde mis padres guardaban cosas que apreciaban. Los dos tomos de los cuentos completos de Edgar Allan Poe fueron los primeros libros que me llamaron la atención de entre sus pertenencias del ropero. Me acuerdo de cómo era y sonaba el cerrojo que los resguardaba. Leí los índices de ambos y el que me entusiasmo más me acompañó a mi primer viaje fuera del país, a visitar a Laura, creo. Perdí el libro en mi travesía, sin que comenzara a leerlo, así que mi iniciación como lectora fueron los cuentos que no me entusiasmaban de Poe. Desde entonces me acompaña la literatura. Le conté a Omar esta historia mientras hacíamos planos en la tarde. Me di cuenta de que he sido más feliz con un libro que con un edificio. Antes me era completamente inconsciente, pero hoy les digo que siempre he sido escritora. La diferencia entre la literatura y la arquitectura es la frustración, en una hay ocasiones en las que no puedes hacer nada aunque quieras. La literatura entonces es mi posibilidad de hacer lo que quiera, de hacer cosas imposibles. Un día de estos que venia circulando por Morones Prieto, de oriente a poniente, tomé el paso a desnivel de Félix U. Gómez y se me vino una idea. Resulta además que para combatir la frustración también quiero hacer lo imposible en la arquitectura.

sábado, 30 de mayo de 2009

LOS ÉPSILON

Tenemos unos meses conformados, con mucha determinación y humor hemos conseguido ir fluyendo junto con el centro RGS, me siento muy complacida trabaj-ando con ustedes... hay aventuras que son inimaginables, no?

lunes, 20 de abril de 2009

De resolanas: Alberto Campo Baeza


“La arquitectura necesita tiempo para ir corrigiendo, para ir precisando”.

Transcurría una tarde de lunes cuando a última hora decidí asistir a la Cátedra Luis Barragán que dictaría Alberto Campo Baeza en el auditorio Luis Elizondo. Fue una decisión intuitiva como caminar por la sombra cuando cae el Sol a plomo. Ese día me sentía viviendo una resolana y con esa atmósfera empecé a escuchar la conferencia Pensar con las manos. Tenía conciencia de la existencia del arquitecto pero no contaba con suficientes datos analizados de su teoría y obra arquitectónica.

La primera frase que oí de su disertación fue: la estructura establece el orden del espacio. Yo recibía con bastante apatía las palabras que pronunciaba el vallisoletano, quien según mis prejuicios sonaba arrogante. Sin embargo ocurrió que con cada enunciado me empecé a sentir más cómoda en la butaca y con la idea de arquitectura que expresaba desde el podio. Provocó que me sucediera algo que muy esporádicamente me pasa con los arquitectos: Campo Baeza me sorprendió, y lo mejor fue que lo hizo sin que yo lo esperara, justo como cuando me enamoro.

Describir el movimiento lento de un rayo solar en un espacio interior y compararlo con la velocidad de la miel, leer poemas de Blake y Shakespeare a sus alumnos de la facultad, sentirse en su exploración cercano a Bernini quien curveaba las fachadas de los edificios para trabajar la luz –“el elemento más lujoso y gratuito con el que trabajamos los arquitectos”–, y afirmar que la arquitectura no está en el Star System, sino que se alcanza fuera de este círculo cerrado, me hicieron prestarle absoluta atención y anotar en cuatro post it amarillos a rayas palabras que formaban ideas, que me parecían de un sentido común abrumador.

Nos advirtió que con escasos proyectos esbozaría su trabajo reciente. Recorrimos entonces la guardería para Benetton en Treviso, Italia, donde el espíritu de una descripción de Borges motivó que se perforaran estratégicamente muros y cubierta; la casa Olnick Spanu en Garrison, New York, donde se provocó un juego entre lo estereotómico que es la cueva o el excavar y lo tectónico que es la cabaña o velar; el Museo de la Memoria de Andalucía con la rampa en su patio elíptico protagónico con referencia en dimensiones al patio circular del Palacio de Carlos V en la Alhambra y la Caja de Granada, un diedro que funciona como un impluvium de luz utilizando el alabastro como pantalla reflectora.

Con alusiones al músico Bach y su prolija producción de cantatas y a Ortega y Gasset y su argumento de que la claridad es la cortesía del filósofo, nos acercó a sus propuestas arquitectónicas, su alegato a favor de las maquetas –“la visión simultánea e imprescindible de las tres dimensiones”– y su cercanía a Platón con quien coincide en ideas como la belleza es el esplendor de la verdad, que aplica en la utilización del hormigón visto, construido sin perfección, a puñetazos.

Concluyó su discurso diciéndonos que esto de la arquitectura si merece la pena y da recompensa, que ser arquitecto exige enorme paciencia, porque la paciencia lo alcanza todo y entonces hasta los cuentos de Cenicienta se pueden hacer realidad, incluso sus utópicas ideas de socializar el suelo y controlar las fábricas de autos.

Como un poema que no se desgasta, las ideas construidas de Alberto Campo Baeza, fotografiadas por el japonés Hisao Suzuki son tiempo y espacio controlados, resistiendo la velocidad que vivimos, propuestas por un peatón de las plazas y parques en Madrid que viaja en metro sin reloj y quien de rebote me sacó de la resolana arquitectónica en la que transitaba para inundarme de Sol en Monterrey.

www.campobaeza.com

domingo, 10 de agosto de 2008

LA ARQUITECTURA SIMULADA


Hoy como sociedad adoramos los medios, los fines se extraviaron y ya no nos interesan. La arquitectura esta perdida, sin finalidad. El hombre consumista no necesitó sentidos, solo mercancías. Las alusiones perdidas que enuncia Monsiváis representan lo histórico que nos estorba. La humanidad consumidora, ahora se convirtió en simuladora. El capitalismo nos dejó su herencia, la desolación de ideologías, Fidel Castro lo dice: Niemeyer y yo somos los últimos comunistas en este planeta. Se extinguen las alternativas de modos de concebir el mundo, de entendernos. La sociedad del simulacro lo llamo Baudrillard donde el medio que nos permite el asesinato de la realidad es Internet, bienvenidos a la era virtual. En la red simulamos hablarnos, entendernos, ir de compras, tener sexo. Al parecer preferimos la impostura y la apariencia, nos hemos dejado de conformar, la mirada del otro nos constituye. Si la arquitectura es ideologica hay que preocuparnos de los pensamientos complejos.

sábado, 9 de agosto de 2008

OSCAR NIEMEYER


Jonathan Glancey interviews architect Oscar Niemeyer. This article appeared in the Guardian on Wednesday August 01 2007 on p23 of the Arts section. It was last updated at 12:34 on August 03 2007.


'I pick up my pen. A building appears'
He is arguably the world's greatest living architect. As Oscar Niemeyer prepares to turn 100, he grants Jonathan Glancey a rare interview - and looks back on an extraordinary career.


'Fidel Castro sent me that box of Havana cigars last week," says Oscar Niemeyer, looking dapper in blue linen trousers and black shirt with silver buttons. Holding court in his penthouse studio in Rio de Janeiro, this giant among architects continues: "And those boxing gloves next to it are signed by the Cuban world champion. One time, Fidel came to see me here, late at night, and the elevator broke down. It's very old. So I rang a neighbour and asked if my friend could come through his apartment. He was in his pyjamas and, I think, a little surprised to watch four giant bodyguards and then Castro walking past his bedroom. Fidel gave him a cigar."

Not so long ago, the Cuban president said: "Niemeyer and I are the last communists on this planet."
A few weeks ago, Hugo Chavez, the radical president of Venezuela, came to spend time with Niemeyer. Famous architects drop by on any pretext; none, though, is more famous than Niemeyer himself.

"Walter Gropius came to see me at my house at Canoas above Rio. I designed it in a sequence of natural curves to flow in and out of the existing landscape. He said, it's beautiful, but it can't be mass-produced. As if I had intended such a thing! What an idiot."

"I don't like to talk about architecture," he says. "Life is too short for that, a breath, that's all - it matters far more than buildings." So we talk about life, the universe, books, politics - until, as I thought he might, Niemeyer inches towards architecture.

In 1964, the military seized power in Brazil. Niemeyer chose exile for many years, mostly in Paris. Here, aside from forming close friendships with Jean-Paul Sartre and André Malraux, author, adventurer, Résistance hero and France's first minister of culture, Niemeyer designed beautiful buildings in western Europe and north Africa.

http://www.guardian.co.uk/artanddesign/2007/aug/01/architecture




jueves, 7 de agosto de 2008

5:00 p.m.

Hoy retomare una actividad que tengo ocho años que no practico: volveré a participar en una clase de maestría, en un curso de teoría de arquitectura. Estoy muy entusiasmada, ayer Armando me telefoneo y me invito a su clase, así que con mucha expectativa espero que el reloj avance para darme el paso...

viernes, 13 de junio de 2008

La intervencion de los edificios

Dentro de la materialización de la arquitectura la acción más recurrente es la intervención y adaptación de edificios existentes. Originar un edificio dentro de una ciudad es un hecho cada vez menos frecuente. Prefiero entender la intervención como el maravilloso proceso nunca acabado ni detenido del diseño de un objeto cultural complejo. La arquitectura tiene la flexibilidad suficiente para concentrar acciones humanas que constantemente la afectan y determinan. Lo acabado en la arquitectura no existe y me parece que esta condición es una de las más interesantes del fenómeno.

¿Cuales son las claves que pudieran ser aplicables para realizar un ejercicio de intervención en la casa de los gobernadores virreinales del Nuevo Reino de León? ¿Que exploraciones han sido realizadas por los diseñadores, constructores y usuarios desde que fue edificada en 1717? Que beneficios trae la conservación de un objeto de arquitectura vernácula norestense del siglo XVIII? Que intenciones son las que nos motivan a hacer estos trabajos?

Desde la academia, el avance de la disciplina se efectúa en el momento de hacer una exploración propositiva de los componentes básicos en el edificio. Desde la intuición vernácula, el avance se realiza cuando se evoluciona una idea individual hacia un sentido común, que alude y consolida a un grupo más que a un individuo. La producción vernácula es antiacadémica e insiste en hacernos evidente su sentido colectivo, la asertividad de estos objetos culturales está en la transmisión de modos de habitar que se producen sin pausa y sin prisa, lo que la vuelve auténtica, potente, identificable, convincente, esperanzadora y sobre todo inconsciente.

La arquitectura edificada es omnipresente, una constante como el deseo, la muerte, la vida. El hombre desarrolló una dependencia por la arquitectura: le es necesaria y significativa, le hace feliz y lo aferra a la vida. Vivir contiene una diversidad de acciones derivadas que hacen que los edificios sean los objetos-herramienta que más utilizamos.

Para la arquitectura norestense el ensayo de la habitación queda evidente en éste edificio, que han tenido una evolución morfohistórica desde su origen y hasta hoy. La arquitectura hipotética que se ofrece en la propuesta de intervención de las fachadas del inmueble, que se encuentra en control de la Confederación Nacional Campesina desde 1932, apuesta por consolidar su personalidad mediante una reinterpretación libre del orden toscano en sus alzados, pues la lectura arquicultural del estado actual del edificio nos señala la ubicación de pilastras neoclásicas en las fachadas norte, poniente y sur a finales del siglo XIX, durante el auge de la casa usada como Colegio de Niñas y que hoy se encuentran reducidas a abstracciones después de un intento no concretado de personalidad art deco que se materializó cuando Francisco A. Cárdenas cedió el inmueble a la liga agraria.

viernes, 9 de mayo de 2008

SOY UNA CASA

Conocí a Orhan Pamuk después de que los medios difundieron la noticia de su premio Nobel de Literatura. Compré Estambul: ciudad y recuerdos esperando encontrar su idea de arquitectura en la lectura que hace de su lugar, pues sabia que tuvo formación de arquitecto. Leyendo su autobiografía me entero que sólo estudió unos años y no concluyó la carrera, pero aún así encontré que su sensibilidad arquitectónica impregna la visión de la ciudad. Hoy pienso que nunca le ha dejado de interesar la arquitectura, lo deduzco al concluir el libro.Después de leer el capítulo 10 de Me Llamo Rojo, la primera novela de Pamuk que vivo, comencé a trabajar sobre la misma idea que desarrolló en él: que el objeto narre su historia. Aquí intento desde mi inexperiencia literaria inventarme un capítulo que mi anhelado e inexistente arquitecto-escritor Pamuk construiría con palabras, de antemano me disculpo por la falta de humildad y lucidez para permitirme este ensayo.


Soy una casa

Soy una casa y estoy muy sola. Apaguen televisores y celulares, desconecten el Internet, presten atención para que pueda contarles por qué estoy tan sola.

1. Dicen que he sido dibujada a toda prisa en la computadora para que el maestro arquitecto tenga frente a él la representación de una casa. Eso es cierto. Ahora, junto a mí, no hay ni otras casas magníficas, ni edificios de la gran ciudad, ni calles pavimentadas rectas o retorcidas, ni nubes en el cielo. Sólo el infinito negro vacio en la pantalla, el cursor y yo. Pero mi historia es más complicada.

2. Como casa, es evidente que no tendría por qué formar parte de un programa. Ahora bien, como representación de una casa que soy, me incomoda no estar en cualquier computadora. Se me ocurre que si no reflejo algo en ésta pantalla, podrían construirme en serie como lo hacen los mercenarios y venderme al mejor postor. Que no se entere la gente del maestro arquitecto, pero eso me enorgullece en secreto aunque luego me avergüence y me dé miedo.

3. La razón fundamental de mi soledad es que ni siquiera yo sé de qué historia formo parte. Iba a ser parte de una, pero me caí de ella como un proyecto utópico que nunca se construye. Voy a contárselos:

Historia de mi caída de mi historia como un proyecto que nunca se construye

Hace algunos años, Alfonso, el gobernador de los regios, que era tanto el mayor enemigo del norteamericano como el mas amante de las utopías urbanas que existió sobre la faz de la Tierra, empezó a mostrar síntomas de senilidad y lo primero que le ocurrió fue que dejaron de interesarle las diversiones, la cerveza, las fiestas, el futbol y las mujeres. Cuando abandonó también el cigarro, su mente dejó de funcionar. Poseído por las aprensiones de todo viejo de alma negra y cara larga, trasladó la capital de Nuevo León, a Dr. Coss con la idea de estar todo lo lejos posible de las influencias norteamericanas. Cuando envejeció aún más fue poseído por sus demonios, sufrió una crisis nerviosa y renunció completamente, como si fueran las mayores de las blasfemias, al vino, a los efebos y a la pintura, todo lo cual es una buena prueba de que tan enaltecido gobernado había perdido completamente la cabeza después de perder el gusto por el tabaco.

Y fue así como los urbanistas, arquitectos, dibujantes y maquetistas que con sus manos milagrosas habían estado creando las mayores maravillas del mundo durante algunos años en Monterrey se dispersaron de ciudad en ciudad como una bandada de palomas. El alcalde Benjamín, sobrino y yerno del gobernador Alfonso, invitó a los más brillantes de ellos a García, de donde era gobernante, les instaló en sus estudios y les encargó que proyectaran la ciudad futura para García, y así comenzaron a hacer un maravilloso proyecto. El gobernador Alfonso, que quería pero envidiaba a su inteligente y agradable yerno y que lamentaba haberle entregado a su hija, se sintió consumido por los celos cuando oyó hablar de tan prodigioso esfuerzo y, enfurecido, depuso a su sobrino como alcalde de García y lo desterró a la ciudad de Chihuahua y posteriormente, en otro ataque de furia, a la todavía más pequeña ciudad de Cuauhtemoc. Así, los arquitectos y urbanistas de García se dispersaron por otras ciudades y países, por los estudios de otros mandatarios y poderosos.

Pero, por un milagro, el maravilloso proyecto del alcalde Benjamín no se quedó a medias porque tenía a su servicio a un leal secretario. Este hombre abordaba aviones e iba hasta Valencia porque allí se encontraba el mejor maestro estructurista, luego llevaba ideas a Beijing porque había un renderista que representaba la más elegante agua, después cruzaba el pacífico hasta ciudad de México para que se diseñaran los patios y provocaran el silencio y dibujara los detalles el mayor maestro de los dibujantes, que trabajaba para los italianos; bajaba a Buenos Aires y entonces hacía que uno de los viejos maestros teóricos analizara el contexto; en Londres pasaba por el estudio de un ideólogo y le encargaba que escribiera con letra neón fosforescente la inscripción que se encontraba sobre la puerta de acceso al complejo el mejor de los argumentos; y de nuevo al norte, a Chihuahua, y allí le mostraba al alcalde Benjamín los planos que había completado a medias tras seis semanas de viaje consiguiendo que el alcalde le felicitara.

Comprendieron que, de seguir así las cosas, jamás conseguirían terminar el proyecto, así que contrataron servicios de paquetería exprés. Le entregaron a cada uno de ellos, junto con la lap top en la que querían que se dibujara y escribiera, una carta en la que se le describía al arquitecto lo que se pretendía de él. Y así los mensajeros recorrieron los caminos del país de los aztecas, de la tierra de fuego, de Inglaterra, llevando con ellos computadoras para el proyecto. La preparación de éste se aceleró gracias a la paquetería. A veces los mensajeros y los paquetes que transportaban se encontraban en una bodega en una noche caliente en la que se podían oír girar los ventiladores, se enzarzaban en una alegre conversación, y comprendían que trabajaban para el mismo proyecto, abrían los planos de sus respectivas computadoras e intentaban comprender a su albur a qué parte del proyecto correspondía cada uno de ellos.

Yo también debería haber estado en uno de los planos de ese proyecto del cual he sabido hoy con tristeza que ya ha sido construido. Por desgracia, una noche tibia de verano, unos ladrones le cortaron el camino al mensajero que me trasportaba a través de los pasos a desnivel de un complejo vial. Primero le dieron una paliza al pobre chofer y luego le despojaron de todo lo que llevaba a la manera de los bandoleros, lo secuestraron y lo mataron despiadadamente. Por eso ni siquiera yo sé de qué parte del proyecto no he sido construida. Les ruego que me observen y que me respondan: ¿Quizá daría refugio a Ulises cuando visitara a Penélope después de llegar en tren?...

...continuara.

martes, 12 de febrero de 2008

arquigrama en proceso


Bueno, el arquigrama va agarrando fuerza dia a dia...

El interior: la sombra iluminada

El hombre cuando descubrió el fuego comenzó a iluminar, más adelante se vuelve sofisticado, designa a Apolo como dios de la luz y Albert Einstein inventa la bombilla. La caverna, oscura por naturaleza fue redescubierta a la luz, se convirtió entonces en arquetipo de refugio. En algún punto al hombre le interesó más velar que revelar y es aquí donde creo que comienza su aventura para controlar la luz mediante el acto arquitectónico.

La necesidad de tener interiores o sombras iluminadas lo lleva a reproducir fuentes de iluminación natural como el Sol o el fuego. Dice Baudrillard que la luz es todavía el signo de una intimidad privilegiada, da un valor singular a las cosas, crea sombras, inventa presencias, y el arquitecto es su manipulador, el artífice del simulacro, de dar luz y sombra, desde luego se auxilia de la física y cuanta herramienta encuentra a su alcance: ventanas, tragaluces, lucernarios, ojos de buey, claraboyas, celosías, vitrales, parasoles, aleros, cortinas, mangueras de neón, apagadores, vanos, pantallas.

Y desde ahí dar a luz la sombra, como una madre creadora, como LeCorbusier que le impuso su juego sabio de volúmenes bajo la luz a la capilla de Ronchamp, o como Mies van der Rohe quien parece un ingenuo al utilizar cortinas de piso a techo para controlar el nivel lumínico del interior del pabellón de Barcelona, aún y cuando sus aleros serían armas más dignas, o como Barragán en la habitación de visitas de su casa en Tacubaya donde controla la oscuridad con una ventana de madera dividida en cuatro secciones.

La luz tiene un simbolismo místico en la arquitectura. La ornamentación de muchos edificios está diseñada, en parte, para captar y jugar con la luz y la sombra. En Irán se desarrolló una técnica de recubrimiento en las cúpulas de mocárabes a partir de espejos facetados, en lugar de azulejo, para crear un juego de luces en el interior. También lo podemos observar en los bajorrelieves de los arabescos, en los muros lustrosos y en las cúpulas de azulejos vidriados.

En el concepto oriental el manejo del interior es discontinuo, fragmentario por el manejo de pantallas, formado por sucesiones y sin comunicaciones evidentes, sin formar ejes ni perspectivas. El manejo de la iluminación en estos espacios tiene directrices particulares, por ejemplo, se colorean los vidrios de las ventanas o las celosías para crear efectos en el interior, y tener diferentes percepciones espaciales, incluso en un mismo día según la hora.

La iluminación artificial hoy en día tiende a disimular las fuentes luminosas, una retracción del techo abriga, a todo su alrededor, tubos de neón que aseguran una iluminación general disimulada...en la cavidad del plafón que corre a todo lo largo del cielo raso, detrás de la parte superior a lo largo del mueble, debajo de las repisas...

Y la arquitectura sigue buscando el placer de los sentidos, privilegiando la vista. Hasta que vivamos en un país con una ceguera blanca como vaticina José Saramago.

martes, 25 de diciembre de 2007

Consideraciones para una lectura de lo islamico en la arquitectura norestense

Mi línea de investigación[1] aborda la manifestación de la cultura en la arquitectura y en particular la presencia de lo islámico en los edificios y las ciudades. Aun y cuando se anuncia radical la presencia de un trasfondo árabe en la arquitectura norestense, la materialidad de la ciudad de Monterrey valida la hipótesis con contundencia como lo demostraré más adelante.

Este ensayo tiene como objetivo plantear algunas consideraciones para una lectura directa decodificadora de la evidencia velada para miradas inexpertas y a su vez fomentar la exploración de éste trasfondo en proyectos arquitectónicos para alejarnos de la quimera de que la investigación arquitectónica no tiene utilidad práctica.

Durante el desarrollo del trabajo de gabinete que realicé para el Programa General de Catalogación Estratégica de los Monumentos, Edificios y Sitios del Estado de Nuevo León[2], integramos a las fichas de registro datos extraídos de una lectura arquicultural del edificio: una clarificadora propuesta de clasificación de los edificios[3] y la delimitación del contexto histórico del inmueble. Esta información, que se encuentra materializada en la configuración de los componentes básicos de los edificios analizados, proporciona el código del trasfondo cultural que anima la personalidad del inmueble, es decir, la influencia presente en el objeto, en particular en la exterioridad o parte pública del mismo.

Después de hacer recorridos a pié en el primer cuadro de la ciudad de Monterrey es que surgen algunas cuestiones: ¿Hay una sistematización en los análisis de la arquitectura? ¿Los tratadistas proponen modelos de lectura arquitectónica? ¿Cómo se manifiestan cada uno de los grupos culturales regionales en la materialidad de los edificios? ¿A que influencias está sometida actualmente la producción de inmuebles en la región noreste del país? ¿Cómo identifico la presencia islámica en un edificio de Monterrey? ¿Se pueden ampliar las posibilidades de exploración en el diseño arquitectónico a partir de la apreciación de las diferentes manifestaciones culturales de la región?

El estudio de la arquitectura se desarrolla principalmente haciendo una lectura y clasificación del edificio según su estilo, enfoque que enmarca al objeto arquitectónico como objeto estético. Bruno Zevi menciona que “los tratados y las teorías se encuentran en un sector periférico y extraño de la historiografía artística, por la sencilla razón de que los historiadores del arte no se ocupan de estudiar la arquitectura al no entender su complejidad”[4]. Por ésta circunstancia y en la mayoría de los casos, “la actividad arquitectónica se ha venido desarrollando empíricamente, acentuando unas veces el aspecto utilitario y técnico, otras el formal”. Ésta situación ha generado una tendencia para el estudio de la arquitectura, donde las aportaciones teóricas se han establecido en su gran mayoría de disciplinas como la estética, el arte, la psicología, la antropología, entre otras, demostrando que los arquitectos incluso en la actualidad, tienen fuerte desinterés hacia la reflexión de su actividad.

La necesidad de ampliar la lectura reduccionista del estilo, fue tomando fuerza al establecerse aportaciones como la de Amos Rappoport quien considera que “la arquitectura es el resultado de la interacción de fuerzas socioculturales como determinantes y factores físicos y causales como modificantes”[5] y lo ejemplifica en edificios vernáculos, a los que examina como el ambiente físico donde se desarrolla el hombre; otro discurso de finales de los setentas lo establecieron Robert Venturi, Steven Izenour y Denise Scott Brown, quienes consideraron a la arquitectura como “analogía, símbolo e imagen, como comunicación, como una iconología continuadora que se da en lo popular de nuestro entorno como las páginas de The New Yorker o los superpaneles electrónicos de Houston”[6].

Las aportaciones teóricas de los setentas comienzan a delinear el estudio integral del objeto arquitectónico, al no poder solamente entenderlo como objeto estético, sino ampliando su apreciación a objeto cultural. El Dr. Armando Vicente Flores Salazar considera que “la arquitectura produce objetos culturales determinados por la técnica, la economía, la educación, las tradiciones y las costumbres de un marco cultural”[7], desde ésta perspectiva, toda manifestación arquitectónica adquiere un mismo criterio de estudio, y se considera indistinta su influencia y/o clasificación, es decir, clásica, gótica, vernácula, académica, civil, religiosa, pues un edificio tiene implícitos seis componentes básicos que pueden ser leídos arquiculturalmente.

Revisando algunos los tratados como “La arquitectura fenómeno de transición: las tres edades del espacio en arquitectura”[8], “The structural basis of architecture”[9], “Saber ver la arquitectura”[10], “Las siete lámparas de la arquitectura”[11], “Arquitectura: forma, espacio y orden”[12], Tendencias de la arquitectura contemporánea”[13] y “Teoría de la arquitectura”[14], podemos señalar que los teóricos no plantean la lectura de los edificios a partir de los componentes básicos de la arquitectura, sino que han favorecido lecturas parciales. Por mencionar algunos casos tenemos que Sigfried Giedion y Bruno Zevi leyeron el espacio, Bjorn Sandaker la estructura, John Ruskin el ornato, Francis D. K. Ching la forma, Jan Cedka el estilo y José Villagrán García la función. En excepción se han leído binomios como la forma y el espacio por Paul Frankl[15].

Actualmente éstas tendencias de lectura y clasificación según un solo componente, están siendo rebasas por propuestas innovadoras que parten del principio que todos los edificios pueden leerse arquiculturalmente y ser clasificados según sus atributos, exploración que favorece enormemente al entendimiento de la arquitectura a profundidad.

La lectura arquicultural es uno de los métodos más didácticos para la enseñanza de la disciplina y pretender ser el más eficaz, pues sitúa al interesado en diálogo directo con el edificio, sin intermediarios. En ésta la línea de análisis del edificio como documento, vemos la prioridad de construir un listado inicial de consideraciones básicas para la lectura de lo islámico, éstas consideraciones son una aportación al estudio de la arquitectura regional, pues marcan la pauta para construir las subsecuentes listas de los diversos marcos culturales que determinan la arquitectura norestense entre los que se encuentran el franciscano, sefardí, castellano, entre otros.

La hipótesis principal de lectura argumenta que el islamismo regional suaviza y poetiza la arquitectura norestense, entrando en un juego de contrarios con lo castellano, lo sefardí y lo franciscano, ofreciendo un tratamiento expresionista que contrasta con la austeridad, la fortaleza y el espíritu eclesial de los edificios construidos, dicha manifestación está implícita en su materialidad y puede ser develada y apreciada por medio de la lectura del objeto-documento.

Este listado pretender explorar y entender la arquitectura regional. Fue obtenido mediante el análisis de una parcialidad de los edificios de Monterrey ubicados dentro del primer cuadro y zonas contiguas al área más antigua de la ciudad. El enfoque teórico y académico tiene como punto de partida una línea de investigación original inscrita en el postgrado de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Esta línea está expuesta en las publicaciones del Dr. Armando Vicente Flores Salazar[16]. Señala principalmente que la cultura es la determinante principal de las características del objeto arquitectónico, así pues los marcos culturales de una ciudad juegan un papel muy importante para entender la configuración de los edificios que se producen.

PARA LEER LO ISLÁMICO EN LA ARQUITECTURA HAY QUE TOMAR EN CUENTA QUE:

La arquitectura tiene seis componentes básicos que pueden ser configurados por una directriz islámica. Los materiales o tangibles son el ornato, la estructura y la forma, los inmateriales o intangibles son el estilo, el espacio y la función. Este planteamiento generado por el Dr. Armando Vicente Flores Salazar es utilizado para clasificar los elementos de origen islámico buscados en los edificios regiomontanos. Así, se encontraron elementos ornamentales, estructurales, formales, espaciales y funcionales.
La arquitectura es un objeto cultural. En cualquier objeto arquitectónico se pueden leer tres aspectos, asociados a lo físico, lo histórico y lo psicológico.

Los objetos culturales están determinados por el grupo que los produce. En Monterrey al marco regional lo forman los teules chichimecas, los nahuas tlaxcaltecas, los españoles y los africanos del Congo. De la diversidad del marco español, se distingue el grupo o submarco morisco. Esta presencia será el punto de partida para el análisis posterior de todos los demás marcos y sub-marcos que actúan en la ciudad.

La arquitectura de Monterrey tiene una configuración determinada por el marco regional. La ciudad fue fundada en 1596, con disposiciones de las Leyes de Indias. Desde entonces, los componentes básicos han sido explorados con materiales como ramas, lodo, palos, adobe, sillar, madera, vidrio, concreto, aluminio, ladrillo, tablaroca, mármol; en chozas, tejabanes, casas, iglesias, conventos, hospitales, cárceles, palacios de gobierno, fábricas, bancos, hoteles, estaciones de ferrocarril, casinos, escuelas, aeropuertos, museos, corporativos.

La arquitectura es un componente más de la cultura islámica. La propuesta desde la antropología filosófica de Ernst Cassirer, menciona además otros componentes culturales: la historia, la religión, el arte, el lenguaje, entre otros. Se mencionó a la periferia de la península arábiga en el continente asiático como el lugar de aparición de las tribus árabes preislámicas, nómadas o sedentarias. Su sistema familiar era patriarcal en la mayoría de los casos y tenían varias esposas, así fue que la unión sanguínea era lo más importante. La economía era basada en los metales, oro, cobre, piedras preciosas y la ciudad de La Meca era de gran importancia por ser centro de abastecimiento para las caravanas. El Islam como religión propició la culminación de la gestación de la Arabia en un Estado, dando origen a los califatos y a la expansión musulmana. La influencia del Islam en las artes árabes fue decisiva, sus expresiones artísticas tuvieron entre sus principales características la tendencia anicónica, la geometría, la utilización de arabescos y el horror vacui.

La arquitectura islámica comienza a partir de la religión islámica. Se caracterizo por seguir tradiciones grecolatinas, sasánidas y bizantinas, donde la mayor demanda de edificios obedeció al género religioso, originando la mezquita, que fue punto de partida para todas las demás edificaciones. Los géneros civil y militar se derivaron del religioso, por lo que se desarrollaron con la influencia religiosa del Islam.

Los componentes básicos en la arquitectura islámica presentan un manejo singular. Los componentes materiales como la estructura, se derivan de adecuaciones de los sistemas constructivos que ya se dominaban, y cuyos elementos fueron el arco de medio punto, de herradura y apuntado, la cúpula sobre tambor de planta cuadrada y la columna de fuste y capitel de distintos ordenes; sus materiales fueron piedra, ladrillo, conglomerados con cal, madera y yeso. El ornato tiene cuatro tipos, el caligráfico, el vegetal, el geométrico y el figurativo, es complejo pero basado en formas simples, principalmente caracterizado por el horror vacui. Los recubrimientos fueron de azulejo, estuco, madera, mármol, piedra; los colores principales rojo, amarillo y dorado. La forma en la arquitectura islámica fue dada por polígonos básicos, con inclusiones, supresiones y rupturas, la simetría esta presente dentro de las composiciones y tradicionalmente se enfatizó la lectura exterior de la forma, que después varió hacia una yuxtaposición de polígonos, dando lugar a la asimetría y la disposición laberíntica. En cuanto a los componentes inmateriales se observa que el espacio es singular, pues esta manejado con regularidad por sus disposiciones formales cúbicas. En ocasiones se yuxtaponen espacios creando una organización laberíntica y en otras se organizan concéntricamente, referenciando el manejo de la forma que se describió anteriormente. La función estuvo regida por la nueva religión, trasminando sus efectos a la mayoría de los edificios que se construyeron, pues las disposiciones del Corán promovieron necesidades como la de lavarse antes de orar, dando origen a fuentes de abluciones. Además en la arquitectura militar fue prioritario dar poca orientación a los usuarios, así que se construyeron pasadizos como elementos de seguridad.

Los géneros arquitectónicos más importantes del estilo islámico son: el religioso, el civil y el militar. La mezquita es el edificio más destacado del género religioso, y su influencia se transmite a los otros dos géneros, la mezquita de Córdoba comenzada en el siglo VIII, engloba en su materialidad, algunos elementos que fueron reconocidos en Monterrey, como el alfiz, el aparejo bicromático de las dovelas de los arcos, la celosía y los recubrimientos con azulejo. El palacio real es el edificio más importante del género civil. Dos ejemplos destacados son el Real alcázar de Sevilla y el palacio nazarí de la Alhambra de Granada. En los dos edificios, encontramos los siguientes elementos: celosías, ajimeces, arcos polilobulados y azulejos. La alcazaba es el edificio más importante del género militar. La alcazaba de la Alhambra de Granada, es un ejemplo de este género, donde se distinguen la utilización de elementos como el aljibe, el arco de herradura, fuentes y azulejos.

La arquitectura mudéjar es la influencia estilística más directa que se transmitió a la Nueva España. Este fenómeno arquitectónico se sucedió en España en el siglo XVI, por mano de obra musulmana en las regiones reconquistadas por los españoles. Los materiales característicos son: el ladrillo, la cerámica, el yeso; los elementos arquitectónicos procedentes del estilo islámico fueron el arcaduz, el ajimez, el alfiz, el arabesco, la celosía, la teja y el aparejo bicromático.

En la arquitectura mudéjar los oficios como la herrería, la carpintería y la albañilería, tienen un momento de esplendor por la destreza de los ejecutantes musulmanes. El dominio de la carpintería permitió resolver estructuralmente techos con armaduras y artesonados, que incluso se utilizaron posteriormente en el Renacimiento.

La ciudad de Toledo en España es un caso que ejemplifica el estilo mudéjar. Sus edificios cuentan con los elementos mencionados anteriormente. Dentro de los edificios más destacados se encuentran la estación de ferrocarril, la mezquita de Cristo de la luz y la puerta del Sol.

La cultura islámica ha influenciado a la arquitectura, desde su origen en Arabia hasta hoy en ciudades como Monterrey. La evolución cronológica de los hechos que han sucedido alrededor de esta cultura, han sucedido tanto en oriente como en occidente, en Arabia, España y América.

Durante la colonia las preferencias y gustos de los nuevos habitantes de la región estuvieron determinados por su cultura europea matizada en gran medida por lo islámico. En los inicios de la sociedad regiomontana fueron hombres y mujeres quienes en su cotidiano acontecer trasminaron gustos, costumbres, tradiciones y sueños.

Los arabismos presentes en el idioma español evidencian la presencia de la cultura islámica transmitida desde la sociedad colonial. El español tiene más de 60,000 palabras con origen árabe. En el acta de fundación de la ciudad de Monterrey se encuentran palabras como celo y agua, además de utilizarse números arábigos. En el vocabulario arquitectónico son de origen árabe las siguientes palabras: azotea, ajimez, tabique, acequia, alcantarilla, aljibe, alberca, azul, marfil, sofá, alfombra, adobe, aldaba, arabesco, arcaduz, mezquita, mudéjar, fuente, agua, tejas, pretil, alero, celosía, jardín entre otras.

La presencia islámica en la arquitectura de Monterrey se puede encontrar en el estilo plateresco colonial, en el neocolonial y en el colonial californiano. Si bien se han hecho estudios con aproximaciones a diversos objetos arquitectónicos de Monterrey, la clasificación de los mismos en estilos o períodos de realización, ha delegado una interpretación que aquí se abordó: la posibilidad de encontrar como común denominador al grupo cultural que proyecta, construye y habita los objetos arquitectónicos, siendo esta presencia determinante en la configuración de los mismos.

En los componentes básicos de la arquitectura regiomontana se utilizan elementos de origen islámico. En la estructura los arcos polilobulados, en la forma las figuras geométricas, con simetría, asimetría o yuxtaposición, en el ornato las ajaracas, alfices, aparejos bicromáticos, azulejos, en la función las celosías, herrería, ajimeces, en el espacio el manejo de la luz, la utilización del agua y la vegetación.

Hay una nómina importante de elementos con origen islámico que operan en la ciudad. Todos ellos fueron determinados por el sub-marco morisco, heredado de la conquista española. La utilización particular de cada uno de estos elementos y su localización en la ciudad, son detectables mediante lectura arquitecultural. La Escuela Superior de Música y Danza Carmen Romano es un ejemplo destacado en la ciudad de la configuración de lo islámico.

Algunos de estos elementos son más utilizados que otros, por ejemplo el caso del azulejo. Este material se utiliza en la actualidad en el interior de los edificios, por sus ventajas estéticas, de durabilidad, e impermeabilización, marcando una diferencia con su aplicación anterior en las fachadas de los objetos arquitectónicos.

Algunos de estos elementos como la ajaraca, son petrificaciones de los textiles utilizados en los edificios. De cortinas, tapetes, mantos. Se observa que es frecuente que el piso en los edificios sea trabajado como un tapete, aún y cuando son hechos con mármol o piso cerámico.

Actualmente la celosía es el elemento arquitectónico con influencia islámica más utilizado por sus ventajas funcionales. En un edificio contemporáneo este elemento es trabajado con frecuencia, en diversos materiales como bloques de concreto industrializados, ladrillo, acero, madera y en todos los géneros arquitectónicos, desde fábricas, hoteles, oficinas, iglesias, escuelas y casas habitación.

Los elementos arquitectónicos de origen islámico amplían las posibilidades de exploración y configuración de la arquitectura académica y vernácula. Se pretende incentivar a explorar nuevas propuestas con los elementos analizados. Un ejemplo de su utilización se encuentra en la casa habitación de la familia Maldonado, ubicada en la colonia Bosques de la Pastora, en su diseño se incluyeron celosías de ladrillo y tapetes petrificados de mármol.

Conclusión

Mi aprendizaje de la arquitectura comenzó basándose en una actitud academista, me maravillaba el urbanismo de las ciudades europeas o americanas contemporáneas, tecnológicas, progresistas, pero no me detenía a observar la austera configuración horizontal de Monterrey. Como alumna de Licenciatura, en la mayoría de las ocasiones estudie edificios ajenos que no conocía como el Partenón. Desde luego no alcanzaba a comprender a profundidad éstas propuestas arquitectónicas. Hoy, los edificios habitados y conocidos, como la casa, son los que más posibilidades de aprendizaje me brindan, ahora los objetos de investigación cambiaron y el resultado es alentador.

Desarrollar una mirada crítica, menos aduladora de lo ajeno y más autodidacta y pro regionalista, inicia la comprensión de la arquitectura con objetos de estudio, accesibles y cotidianos, para posteriormente analizar edificios ajenos y entender maneras de construir y de habitar diferentes a la nuestra. El hombre como productor de edificios les transfiere sus aspiraciones ocultas, mitos, tradiciones y valores.
La lectura de lo islámico devela las manifestaciones del sub-marco morisco en la región, ampliando las posibilidades de comprensión de la arquitectura norestense: la ajaraca, el ajimez, el alfiz, el aparejo bicromático, el arco polilobulado y de herradura, el azulejo, la celosía, la herrería, entre otros, son referentes arquitectonicos para nosotros.

La invitación para los estudiantes de arquitectura es desarrollar una postura que les permita acceder al universo arquitectónico de una forma autodidacta. Así que mi conclusión general es seguir estudiando las otras presencias culturales en los edificios desde los enfoques físico, histórico y psicológico.

[1] Que ha tenido como productos la tesis de maestria “Presencia islámica en la arquitectura de Monterrey”, para obtener el grado por la Univesidad Autónoma de Nuevo León.
[2] De la Agencia para la Planeacion del Desarrollo Urbano, en la segunda mitad del año 2005 y el 2006
[3] Se puso en practica una parte del Modelo para la clasificación de la arquitectura a partir de sus componentes básicos desarrollado en la tesis doctoral de Diana Isabel Maldonado Flores, presentada para obtener el grado por la Universidad Nacional Autónoma de México. Se señalan el o los componentes que predominan en el objeto, así se puede mencionar que un edificio es formalista, estructuralista, ornatista, espacialista, funcionalista o estilista.
[4] Bruno Zevi. Architectura in nuce: una definición de arquitectura. Aguilar, S. A. de ediciones. Madrid, España, 1969.
[5] Amos Rapoport. Vivienda y cultura. Colección Arquitectura y Crítica. Editorial Gustavo Gili. Barcelona, España, 1972, p. 11.
[6] Robert Venturi; Denise Scott Brownn; Steven Izenour. Aprendiendo de las Vegas: El simbolismo olvidado de la forma arquitectónica. Editorial Gustavo Gili, S. A. Barcelona, España, 1978, p.p. 23-28.
[7] ArmandoV. Flores Salazar. Arquicultura. Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, N. L., 2001.
[8] Sigfred Giedion. La arquitectura fenómeno de transición: las tres edades del espacio en arquitectura. Editorial Gustavo Gili. Barcelona, España, 1969.
[9] Bjorn Sandaker; Petter E. Arne. The structural basis of architecture. Watson-Guptill Publications. New York, USA, 1992.
[10] Bruno Zevi. Saber ver la arquitectura: ensayo sobre la interpretación espacial de la arquitectura. Cuarta edición. Editorial Poseidón. Buenos Aires, Argentina, 1963.
[11] John Ruskin. Las siete lámparas de la arquitectura. Segunda edición. Librería “El Ateneo” editorial. Buenos Aires, Argentina, 1956.
[12] Francis D. K. Ching. Arquitectura: forma, espacio y orden. Editorial Gustavo Gili, S, A. Barcelona, España, 1991.
[13] Jan Cejka. Tendencias de la arquitectura contemporánea. Editorial Gustavo Gili, S. A. Barcelona, España, 1999.
[14] José Villagrán García. Teoría de la arquitectura. UNAM. México, D. F., 1989.
[15] Paul Theodore Frankl. Principios fundamentales de la historia de la arquitectura: el desarrollo de la arquitectura europea 1420 – 1900. Colección GG Arte. Editorial Gustavo Gili. Barcelona, España, 1981.
[16] La trilogía la componen los textos Calicanto, Arquicultura, Ornamentaría y Memorial, editados por la UANL.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Intento para leer la ciudad

“Hay cosas que uno lee sin leer”
Carlos Monsiváis

Después de Monterrey, la ciudad que más he vivido es Buenos Aires. Monterrey me fascina y constantemente me sorprende, nuestra relación de madre – hija, ha transitado desde el rechazo absoluto hacia el amor más entusiasta. Baires es intermitente, yo diría que sostenemos una relación de amantes de ocasión, pues me provoca siempre y me atrapó desde que nos conocimos. Las lecturas desesperadas que les he hecho a estos dos lugares –viviéndolos o imaginándolos–, pretendo llevarlas a la crítica arquitectónica, en un intento para pensar la ciudad, la herramienta humana más sofisticada y compleja. Anuncio desde ahora, que mi reflexión me parece de origen insuficiente, pero necesaria.

La ciudad como tema se ha abordado desde diversas disciplinas entre ellas puedo distinguir la literatura, la economía, la sociología, la antropología y la arquitectura. Como lectora me sorprende que desde la literatura las urbes se aprecien y describan con tanto acierto, pongo como ejemplos al regiomontano David Toscana en Duelo por Miguel Pruneda, al capitalino Carlos Monsiváis en Los rituales del caos y al portugués José Saramago en Todos los nombres, textos con sensibilidad hacia lo urbano que me han cautivado por las descripciones de sus escenarios: Monterrey, la ciudad de México y Lisboa. Confieso que me deleitaría encontrar en los tratados de urbanismo y arquitectura esta sensibilidad y comprensión, pero ¿Los arquitectos tenemos culturizada la mirada? ¿Cuántas veces por indiferencia o falta de serenidad no nos detenemos a apreciar la ciudad? ¿Por qué tuve que viajar a Buenos Aires para descubrir aspectos de Monterrey que pasaba por alto? Como descubrirla ciudad para vivirse en auto, opuesta a lo que sucede allá que se vive en recorridos peatonales.

Si bien escritores, sociólogos y antropólogos han demostrado tener capacidad de apreciar la ciudad, no está a su alcance la lectura arquitectónica y su ampliación hacia la lectura arquicultural[1], pues por formación no cuentan con los códigos necesarios que se manejan desde la disciplina, ni la habilidad y obligación de adquirirlos. Ahora bien, revelado el enfoque de la lectura que como arquitecta intento hacerle a Monterrey, me pregunto: ¿Qué puedo leer en ella?

La primera consideración sería desaprender el código aprendido, como recomienda Joaquín Sabina[2], pues la apreciación, desde la academia, que tenemos de nuestro hábitat construido está deformada, incompleta y debilitada, incluso puedo intuir que en algunos casos está inexplorada. Afirmo esto pues son escasas las teorías que desde la arquitectura nos guían hacia una apropiación de la ciudad, ¿Acaso hemos dejado esta tarea a otras disciplinas?

Mi propuesta es entonces de inicio desprendernos de la idea de Monterrey formada por fragmentos de recorridos, por problemáticas como tráfico vehicular, anuncios panorámicos, transporte público y enfocarnos en el descubrimiento y lectura de los edificios cotidianos. Propongo que como urbanitas y ciudadanos comencemos a imitar la actitud del turco Orhan Pamuk quien describe desde su experiencia vivida y con sensibilidad envidiable donde está parado, su referente, y lo plasma en un libro al que nombró como su ciudad: Estambul.

Iniciar la lectura de Monterrey abarcaría el acercamiento a los edificios que se utilizan, comprender sus contextos y ampliar la vista hacia una selección de los referentes urbanos en la ciudad habitada. En mi caso leer mis casas, la cotidiana en San Nicolás de los Garza y la de descanso en García, para a través de ellas identificar lo urbano y lo rural, después podría señalar como otros referentes urbanos la calle De la Anacua, el barrio Cipreses Residencial, la avenida Francisco I. Madero, la esquina de Dr. José María Coss y Raymundo Jardón, la plaza Hidalgo, el edificio de rectoría de la Universidad Regiomontana, la escultura del Faro del Comercio, el arco de la Independencia, el puente San Luisito, el centro cultural Colegio Civil, el panteón del Carmen y el río Santa Catarina.

La casa en San Nicolás de los Garza
La casa que habito actualmente forma parte de la colonia Cipreses Residencial, fue proyectada por un arquitecto anónimo y construida hace menos de tres años, siguiendo una tendencia, desde entonces imbatible, de producir vivienda digna para las masas. Al parecer la dignidad se ha adaptado desde entonces a las exigencias del mercado inmobiliario y no de los usuarios, pues el volumen habitable es de escasos 100 m2. La forma general es básica, apenas se articulan los prismas rectangulares; el ornato esta trabajado con aplacados de losetas cerámicas, enlucidos de mortero de yeso y agua al interior, y revoques de cemento y agua al exterior, ambos protegidos con pintura vinílica, la estructura encubierta trabaja a flexo-compresión en cimientos, castillos, vigas, cerramientos y losas.

La casa en García
Para llegar a García atravieso en auto el área metropolitana y kilómetros adelante opera otra realidad, lo rural en vías de conurbarse. La casa de descanso me parece de vanguardia a más de un siglo de haberse edificado, pues la función se ha modificado constantemente, de casa a bodega y viceversa. Sus muros son de adobe con espesor aproximado de ochenta centímetros que aíslan el calor, el espacio interior es a doble altura por lo que el aire caliente se concentra en la parte alta. La casa tiene una sola ventana. Este vano está ubicado en el muro poniente. Presenta jambaje trabajado con un afine en bajo relieve con respecto al revoque aborregado de mortero de cal y arena con el que se recubre el muro de adobe al exterior. El enrejado que protege el vano está formado por líneas rectas horizontales y verticales, además de espirales que se unen con remaches. El diseño del enrejado suaviza y poetiza el estilo de la casa, evidenciando una influencia islámica.

La ciudad
La ciudad de Monterrey antes con vocación industrial ahora se concibe a si misma como ciudad del conocimiento, ¿Qué implicaciones urbanas y arquitectónicas se derivan de esta vocación?

Analicemos el caso de García, que conserva sólo en parte su identidad original, la entrada a la ciudad ha sido invadida por más de veinticinco mil casas en serie, tiendas de conveniencia, dos supermercados y el recién inaugurado edificio de la casa del ayuntamiento. Así que los gallineros, el espacio semi-abierto de la estación de bomberos, la antigua fábrica de adobes, la feria nómada de juegos mecánicos y el llano usado como cancha de futbol ya no dominan el paisaje, aunque siguen estando ahí. Al cruzar el Río Pesquería, el casco histórico aparece: huertas, bardas de adobe aparente, casas y pequeños comercios como la cantina „La Oficina”, la tienda de abarrotes, la carpintería, la ferretería y la panadería enfrente del consultorio. ¿Qué necesita García hoy? ¿Puede conservar su patrimonio? ¿Cómo valorar los referentes urbanos? ¿Cómo se quiere vivir ahí?

Y de Monterrey puedo narrar un recorrido por Constitución que hago para llegar a la Facultad de Arquitectura de la UR: al conducir observo el edificio del supermercado Walmart, la estructura con sistema trilítico del metro elevado, el espacio delimitado por árboles del parque España, las ruinas industriales del Parque Fundidora, los prismas rectangulares de la clínica 33 del IMSS, las formas de masa y espacio de las celosías de los condominios Constitución, el aparejo incierto de los aplacados de piedra del restaurante El Rey del Cabrito, la loma larga repleta de edificaciones vernáculas urbanas con personalidades diversas, el color del Museo de Arte Contemporáneo, el prisma rectangular espacial del patio del Palacio Municipal de Monterrey, la recesión en los muros cortina de la torre del hotel Crowne Plaza, la estructura colgante del puente San Luisito, el espacio acalorado y comprimido de los pasillos entre los puestos del mercado bajo el puente, el espacio a cielo abierto entre las porterías de las canchas de futbol en el Río Santa Catarina, el anuncio del local de McDonalds, los balcones del hospital de Zona. Desde el auto es posible apreciar lo islámico, lo castellano, lo sefardí y lo franciscano y decodificar la nómina de elementos y conceptos que contrastan o refuerzan la austeridad, la fortaleza y el espíritu eclesial de la región.

Pudiera concluir que tenemos que culturizar la mirada a la ciudad. Promover una estrategia de sensibilización para los estudiantes de arquitectura y como habitantes apropiarnos de nuestro lugar.

Manga por hombro

Sancionar la inocencia del culpable,
desaprender el código aprendido,
quitarle la razón al razonable,
dormir con la mujer de su marido.

Almacenar sustancias inflamables,
cultivar el silencio y el ruido,
pintar de azul los días laborables,
exhumar las memorias del olvido.

Hacerle carantoñas a la suerte,
subir de tres en tres las escaleras,
repoblar con sirenas los pantanos.

Matar al Cristo de la mala muerte,
bailar alrededor de las hogueras,
manga por hombro, como los gitanos.

[1] “Estudiar la arquitectura como objeto cultural implica ampliar el campo de estudio del objeto arquitectónico en si, a los del hombre y la cultura que la generan. Hombre, cultura y arquitectura forman una triada indisoluble, y si bien el hombre y la cultura pueden ser estudiados desde otras perspectivas, la arquitectura, por ser condición de aquellos, sólo es explicable por los mismos. Desde el concepto de objeto cultural más que el de objeto arquitectónico, es fácil deducir que toda la obra arquitectónica es de suma importancia, independientemente de que sea clásica o románica, académica o vernácula, antigua o moderna, civil o religiosa, grande o pequeña”, cita del texto Arquicultura: Modelo para el estudio de la arquitectura como cultura del Dr. Armando V. Flores Salazar, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León en Monterrey, en el año 2003 (p. p. 52).
[2] En su poema manga por hombro del libro Ciento volando de catorce.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Ana Sugranyes

RODRÍGUEZ, Alfredo; Sugranyes, Ana (editores). Los con techo. Un desafío para la política de vivienda social. [Libro]. Ediciones SUR. Santiago de Chile : Ediciones SUR, 2005; 1ª edición. Obtenido desde: http://www.sitiosur.cl/r.asp?id=81. [Consultado en: 19-11-2007]

Diagnostico de vivienda:
- encontrar el pedazo de tierra donde me puedo morir
- 64.5% quiere irse de la vivienda que tiene por falta de servicios, delincuencia, drogas
- los usuarios amplian las viviendas en promedio 18%
- los espacios urbanos desaparecen y crean una informalidad
- la casa no es un producto terminado
- la casa produce violencia intrafamiliar

Que hace el gobierno de Michelle Bachelet?
Organizacion de la ciudadania en redes poblacionales, tematicas, academicas, foros. El Foro Mundial Economico es una utopia, al mismo tiempo que el Foro Social Mundial.

Es posible producir una ciudad inclusiva?
Desde la arquitectura es posible! como ejemplos tenemos a: Proyecto Elemental, Iquique, 2002, www.elementalchile.cl/category/vivienda/iquique/

Habitat International Coalition
www.hic-net.org


SKEWES, Juan Carlos . "El diseño espacial de los campamentos y su desmantelamiento por las políticas de vivienda ". [Artículo]. En Proposiciones Vol.34. Santiago de Chile : Ediciones SUR, 1992 . Obtenido desde: http://www.sitiosur.cl/r.asp?id=465. [Consultado en: 19-11-2007]