jueves, 7 de agosto de 2008

De KENA



Kena vende su Polo. Se va a bailar y a soñar. A mi me atrapan sus letras y sus movimientos. Desde hoy aparece en LO QUE HAY QUE CONOCER. Animate a leerla como yo aqui en la oficina mientras Star puso a Drexler porque sabe que me gusta.

5:00 p.m.

Hoy retomare una actividad que tengo ocho años que no practico: volveré a participar en una clase de maestría, en un curso de teoría de arquitectura. Estoy muy entusiasmada, ayer Armando me telefoneo y me invito a su clase, así que con mucha expectativa espero que el reloj avance para darme el paso...

miércoles, 6 de agosto de 2008

HARUBI MURAKAMI ME DESCONCERTO

Hemos perdido las mismas batallas?

Si todo lo que vivimos lo construimos en la cabeza, si no entiendo nada, si no puedo cambiar, si soy lo que hago, si vivo pero estoy muerta, si amo pero no se sabe, si uso pero no tengo, si oigo pero no suena, si trabajo y no produzco, si hablo y no me escuchan, soy yo acaso o son ustedes?

No me gusta acabar las novelas, pero ya se me esta haciendo costumbre, hoy termine Al sur de la frontera, al oeste del Sol... que diferencia con Me Llamo Rojo! Murakami logro lanzarme al desconcierto con su devastador final y hacerme miserable, Pamuk con todo y su egoísmo optimista es mas humilde. El japones acepta que busca el desconcierto de sus lectores y conmigo fue voraz, o es que yo quiero que me desconcierten?

Yo solo se que no se nada, venga Shakespeare tu prima te aplaude de nuevo tus sanas ocurrencias.



Desde rumbos desconocidos, penélope

CUI XIUWEN


martes, 5 de agosto de 2008

OIR EL 940 LEYENDO A MURAKAMI

Resulta que tengo Cablevision Digital. Dulce ayer sintonizo el canal 940 de jazz clásico. La encontré dormida en la cama y la desperté para ver una película. Pero se fue al aeropuerto por Felicia y entonces yo tome su lugar. Oí jazz desde las ocho de la noche del lunes hasta las nueve de la mañana de hoy martes, mas de la mitad del tiempo lo pase dormida y cuando desperté seguía la música, esto coincide con estar leyendo Al sur de la frontera, al oeste del Sol de Murakami. Haijme el dueño del bar de jazz en Tokio tomó otra dimensión después de estas horas escuchando canciones como The Star Crossed Lovers o Embraceable You.

http://www.randomhouse.com/features/murakami/site.php?id=

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Tokio/blues/fue/solo/experimento/elpepucul/20070226elpepicul_1/Tes
http://www.youtube.com/watch?v=fOprsE0Hozs




South of the Border, West of the Sun
In South of the Border, West of the Sun, the simple arc of a man's life--with its attendant rhythms of success and disappointment--becomes the exquisite literary terrain of Haruki Murakami's most haunting work. Born in 1951 in an affluent Tokyo suburb, Hajime--beginning in Japanese--has arrived at middle age wanting for almost nothing. The postwar years have brought him a fine marriage, two daughters, and an enviable career as the proprietor of two jazz clubs. Yet a nagging sense of inauthenticity about his success threatens Hajime's happiness. And a boyhood memory of a wise, lonely girl named Shimamoto clouds his heart. When Shimamoto shows up one rainy night, now a breathtaking beauty with a secret from which she is unable to escape, the fault lines of doubt in Hajime's quotidian existence begin to give way. And the details of stolen moments past and present--a Nat King Cole melody, a face pressed against a window, a handful of ashes drifting downriver to the sea--threaten to undo him completely. Rich, mysterious, quietly dazzling, South of the Border, West of the Sun is Haruki Murakami's wisest and most compelling fiction.



Inmersa en la melodica, Penelope

lunes, 4 de agosto de 2008

Los retornos y sus despedidas

Dulce me dijo que el tiempo se detuvo entre Oscar y yo hoy lunes 4 de agosto a las 19:00 p.m. hora del centro, pues en este horario abordo el autobús que, mientras escribo esta entrada del blog, transita la carretera que lleva a Chihuahua. Mi hermana sigue la teoría de que el tiempo no existe y que se puede detener, así que para reconfortarme ahora que vengo llegando a casa de acompanarlo en el inicio del retorno me expuso esta idea. Otra vez sentí que la central de autobuses es un lugar que me pone mal, ese recorrido de regreso al estacionamiento, por ese pasillo ancho me deja deshecha, es precisamente ese momento de las despedidas que me rebasa y justo ahí me empiezo a hacer preguntas. Cuando llevo a Laura me pasa igual. Ahora con Oscar ya lo pase dos veces, con Laura ya perdí la cuenta. Porque no vivimos en la misma ciudad? Creo que el stand by nos fortalece, pero al menos a mi, se me dificulta detener la experiencia. El abrazo del despido es tan frágil, tan falso porque queremos que se acabe de inmediato para no tener que pasar situaciones incomodas, las palabras pronunciadas son cliches vueltos a usar. No quiero ser la que se queda, la que despide, quiero ser la que se aleja o la que retorna. Afortunadamente hoy llegamos con retraso, se me bloqueo el reclamo, el sentimiento y la insensatez activada por pasar a la pausa, entonces pude darme media vuelta rápidamente cuando subiste al camión y empezar mi recorrido con pasos inseguros al principio y mucho mas torpes al final, y llegar al auto por ese pasillo otra vez, que es tan ancho, donde nos cruzamos todos, el mismo tramo que recorro con la misma dificultad, viendo las maletas cargadas o arrastradas y pasajeros en llegada o en salida, que hago??? pienso que un mc flurry de oreo con chocolate extra me va a ayudar, así que lo compro en un drive thru y prendo el estéreo antes de tomar Constitución y pasar los próximos cincuenta minutos oyendo a Interpol. Yo no lo sabia, pero iba rumbo a darme cuenta que mi habitación se vació, que tus cosas se fueron contigo y que si acaso percibo alguna evidencia es un ligero aroma en el territorio ocupado, entonces saco la hoja del bote de basura y la vuelvo a sujetar con los discos colgados de la pared para soportar ausencias y presencias. Me acosté en la cama y sentí su confort, la recupere! Abrí El Ocaso de los Ídolos y leí: expongamonos solo a aquellas situaciones en las que no vale tener virtudes aparentes, en las que, como el volantinero sobre la cuerda, o nos caigamos o nos mantengamos o salgamos ilesos. Buen retorno, pronto regreso. Que Nietzsche y Platón me ayuden.
Ahí la llevo, Penélope

CABRITO

Una orden de paleta de cabrito y a partir de ayer lo reincorpore a mi dieta, no cabe duda que el dialogo nos acerco.

Mama cuanta razón tenias.

Otra ganancia, ahí vamos...